Colegio Los Robles
Los Robles - Colegios bilingües de la comunidad de Madrid
Colegio bilingüe concertado
Una Educación Integral, buenos estudiantes y mejores personas.
Los Robles, un buen colegio.
Una Educación Bilingüe, preparación para los exámenes de Cambridge.
Infantil

20/06/2017
Entrevista a Rafael Boeta

Dramaturgo, poeta, filósofo, actor y profesor de Los Robles -Aravaca


Entrevista a Rafael Boeta

Rafael llega puntual a nuestra cita en un hotel de Pozuelo de Alarcón con un aire informal y lleno de ideas en su cabeza que surgen a borbotones.  Hace gala de una gran cercanía,  simpatía, amabilidad y se muestra  muy dispuesto a responder a nuestras preguntas.

1.- P-  Estimado Rafael, como poeta, dramaturgo, actor, director de escena, profesor de Literatura ¿En qué faceta te encuentras más cómodo?

R-  Bueno, me encuentro cómodo en todas, pero la que he dejado un poco más atrás es la de profesor de literatura, porque de alguna manera dejé la enseñanza para dedicarme al arte. Ahora solo doy clases de teatro y animación a la lectura.

2.- P- ¿Qué representa la ficción para un filósofo que además es profesor de Literatura?  ¿Son compatibles la Literatura y la Filosofía?

R-  La ficción es un tema central de la filosofía desde los inicios. El primer filósofo que nos puso a todos en órbita a nivel de pensamiento, que fue Platón, ya nos vino a decir que “todo ser humano, por el hecho de vivir en una cultura, vive en una ficción” y entonces de ahí nace el mito de la caverna. La búsqueda de la verdad es ir más allá de la ficción que nos rodea para tratar de descubrir estructuras, ideas, pensamientos abstractos… pero realmente en el día a día todo ser humano vive en una pequeña caverna de ficción. La única diferencia es que la vivas como una ficción o que la vivas como una realidad. Y esa es la verdadera diferencia, con lo cual la filosofía es fundamental en la literatura en este sentido, porque el pacto de ficción que hacemos cuando leemos una novela, por ejemplo, se parece al pacto de ficción que hacemos cuando nacemos y venimos al mundo.

3.- ¿Por qué especializarse en el mundo infantil? ¿Tiene que ver con tu experiencia docente?

No es cierto del todo. Si he enfocado más mi trabajo al mundo infantil es porque cuando decidí montar la compañía de teatro con quien hoy es mi socio, Gonzalo García Baz, que también era profesor del colegio Los Robles, la mejor salida profesional que encontramos fue el teatro infantil, ya que conocíamos muy bien el mundo de los colegios, las programaciones, los niños… Los centros escolares fueron  el primer lugar donde tuvimos un espacio real en el que hacer teatro con un sentido comercial, para poder vivir de ello. Pero enseguida dimos el salto al mundo de los adultos también, y desde entonces trabajamos para ambos públicos.

4.- P- ¿Con cuál de tus obras te encuentras más satisfecho? y ¿cuál valoras como tu mayor éxito?

R- Yo soy muy corporativista de lo mío (Risas). Todos mis hijos me parecen hermosos y todos tienen carencias, es decir, no creo en la perfección. Pienso que la vida es un aprendizaje. ¿Cómo me voy a quedar con una obra por encima de las otras cuando todas, tanto las que han salido bien, como las que han salido mal, me han hecho aprender, especialmente las que han salido mal?

En el teatro practicamos mucho el sistema científico de ensayo/error . Sin el error es imposible avanzar y, por lo tanto, me es muy difícil quedarme con una. Si sentimentalmente tuviera que elegir, me quedaría con El Principito, porque El Principito fue la primera obra con la que mi compañía, Telón Tolón, recorrió toda España, de teatro principal en teatro principal. Fue un salto muy importante en nuestras vidas profesionales: por el mensaje que transmitía y por la obra que era, porque en ella participaba un coro de niños del colegio Los Robles, viajando con nosotros y sus familias por toda España.

Esta obra mezcló sentimentalmente toda la parte de mi vida dedicada a la docencia con los niños, con la infancia, y toda la parte de mi vida dedicada al arte y al teatro. Mi biografía, o está ligada al colegio Los Robles, donde también estudié de pequeño y me formé, o está ligada a la poesía y a mi compañía de teatro. El Principito, tan relacionado con los niños, fue una buena síntesis de esas dos realidades.

5.- P-  Como Autor de la colección infantil Noah sobre igualdad de género, ¿Crees que existe una normalización de la violencia en nuestra sociedad?

R- Absolutamente. Voy a poner un simple ejemplo. Estás un día hablando con una maestra, no digo maestro, digo maestra, y te dice “a mí me gustan más los niños que las niñas, porque los niños son más nobles”. Ya estamos segregando porque separamos en estereotipos de género a los niños y a las niñas. Lo tenemos interiorizado. Y entonces damos ese salto cuántico, pero que no es real, que va del género al sexo y convertimos en natural lo que no es más que fruto de la educación,  una educación que está presente y nos condiciona desde que salimos del hospital con diferentes colores (rosa o azul) y con agujeros en las orejas (si eres niña).

Escribí los cuentos de Noah a propósito con un nombre ambiguo, que podía tener detrás tanto un sujeto varón como hembra. Vamos, que Noah puede ser un nombre tanto de niño como de niña, indistintamente. El nombre me lo propusieron deliberadamente mis compañeras de Delfo SL, una empresa que trabaja cuestiones de género y para la que escribo cuentos, obras de teatro... El objetivo siempre es concienciar y fomentar la igualdad entre hombres y mujeres.

Lo característico de Noah es que es muy difícil, a partir de sus gustos y maneras de comportarse, decidir si es un niño o una niña. No hay un solo texto de los cuentos de Noah en que aparezca definido el género, ni siquiera lingüísticamente. Están escritos así a propósito, para que el lector no tenga claro si se trata de un niño o de una niña. Así es como comprobamos que son los estereotipos culturales los que realmente definen qué es ser un niño y qué es ser una niña.

6.- P-¿Es la Educación nuestra única arma para defendernos de la violencia?

R- Platón hablaba de la “Paideia” (“educación”, en griego) como camino fundamental de la transformación social. Lo que ocurre es que, claro, es una pescadilla que se muerde la cola; porque al final, para que la educación funcione, tiene que estar regulada, y es muy difícil que algo que funciona en base a una regulación cambie la regulación que lo hace funcionar, de tal manera que estamos en una especie de bucle o círculo vicioso en el que es dificilísimo poder incidir realmente en la educación para transformarla y, a la larga, transformar la sociedad. Al final todos los  sistemas educativos  te educan en función de los intereses y las necesidades de ese mismo sistema, que busca perpetuarse. Esto lo han hecho todos los sistemas políticos de la historia. ¿Cuál es el aporte de la Filosofía, de la Ilustración? Repensar todo el sistema desde fuera para ver de qué manera podemos cuestionarlo y así dejar abierta la posibilidad de que, gracias a la imaginación, aparezcan nuevas formas de entender la educación y la sociedad, y así poder mejorar la vida de las personas. Este es el dilema de la humanidad desde el Neolítico, creo (risas)

7.- P- Has sido alumno y profesor del colegio Los Robles de Aravaca. ¿Qué destacarías de tu experiencia como alumno y profesor?

R- Mi experiencia como alumno fue extraordinaria. Conozco cada rincón, tanto físico como histórico, del colegio. Recibí una educación maravillosa. 

También yo tengo la suerte de haber pasado mi infancia en un periodo de fervor social optimista que son los años 80. En los 80 hay una especie de optimismo maravilloso que está impregnado también en mi colegio y en mi infancia. Eso lo recuerda uno con todo el cariño del mundo, su colegio, la energía de los profesores… ¡estaba todo por hacer! El colegio se estaba construyendo… ¡Éramos tropecientos mil! De esa época lo recuerdo todo, a mis profesores, a mis compañeros… Es curioso, porque luego hay períodos de mi vida que los tengo más emborronados, pero ese lo recuerdo bien. Recuerdo cómo era mi aula de Educación Infantil, con el suelo azul, las estanterías multi-mueble y los juguetes. Tuve profesores fantásticos, de hecho yo estudié Filología Hispánica  por el entusiasmo que despertó en mí una profesora del colegio que me dio clase de literatura, Mavi. Me caló tan hondo cada una de sus clases… Recuerdo con mucho cariño también a Charo Martínez, que nos hacía leer libros como El Gatopardo, y a Paco Cuevas, que me descubrió el mundo clásico, y a muchos otros profesores y profesoras, tanto de bachillerato como de la EGB, que sería interminable nombrar.

8.- P- ¿Crees que se puede aprender a ser escritor? o ¿Consideras que la creatividad es una cualidad consustancial de los elegidos?

R- No, yo pienso que el talento está muy repartido. En el ser humano todo se aprende, eso es lo más importante en el ser humano. ¿Qué nos ocurre a los seres humanos? Que tenemos que aprenderlo todo porque nuestra naturaleza es cultura. Nosotros tenemos una segunda naturaleza que es la cultura,  por eso hemos perdido ciertas habilidades o instiintos que otros animales aún conservan. Nosotros, por ejemplo, para juntarnos y perpetuar la especie (o no), nos enamoramos y el amor es cultura. Creo que la diferencia está en que hay seres humanos que han tenido más posibilidades de aprendizaje que otros. Cuando alguien despunta, no despunta tanto en ninguno de los aspectos. ¡Cuántas veces nos ha marcado el camino un profesor/a que ha sabido dar con la tecla comunicativa que se vinculaba con nosotros y encendía el interruptor adecuado! Y esas cosas determinan nuestras vidas desde el minuto uno. Lo que es importante, es tomar conciencia de que eso está dentro de nosotros para desarrollarlo, eso es otra cuestión ¿Cómo se desarrolla? Trabajando. Yo me considero un trabajador de la cultura. La experiencia es el único motor de la vida, hacer cosas, no hablar tanto y hacer, hacer, hacer… hacer una película, hacer un poema, hacer una casa, dar una clase, cualquier cosa.

9.- ¿Cuál es para ti la expresión literaria por excelencia?

No me puedo decantar por ninguna. A mí la que más me apasiona es la poesía. Yo me considero poeta, yo soy poeta y lo que me gusta es la poesía y lo que más me pide el cuerpo, el alma o el espíritu, es hacer poesía, aunque como lector devoro novelas,  me dedico al teatro, soy  dramaturgo  y tengo cuentos escritos también, con lo cual no descarto nada.

10.- P -La dirección de escena ocupa gran parte de tu actividad en los últimos años ¿qué representa para ti el público?

R-  (Suspiro) Qué pregunta. El público es algo que amo, que adoro y que respeto y que precisamente por eso pongo todo mi talento y toda mi capacidad en hacer bien lo que hago. Yo intento no seguir el criterio de “Más espectadores cuanto más se parezca lo que hago a lo que demanda la sociedad” sino todo lo contrario. Cuando yo hago lo mejor que sé hacer, aunque muchas veces no llene el teatro porque no sea muy comercial, pero sea más profundo, no me importa, porque creo que es mi obligación moral, porque eso sí es respetar al público. La cultura tiene que transformar la sociedad y tiene que tirar de ella hacia arriba, elevarla intelectual y espiritualmente. Trotski decía eso: “Hay que darle al pueblo un arte que no parta del lenguaje soez, chabacano y vulgar sino todo lo contrario, hay que dignificar al pueblo a través del lenguaje y a través de la palabra”. Yo creo mucho en eso, hay que subir el nivel para que las mentes tengan que trabajar, esforzarse, porque solo las mentes y los espíritus que trabajan y se esfuerzan pueden avanzar.

11.-P- … ¿Y el público infantil?

R- El público infantil es el mejor público del mundo, porque no está contaminado por la sociedad con todos sus miedos y prejuicios, que son los miedos y prejuicios de los adultos. Esto lo he comprobado cuando hago un espectáculo de improvisación con participación del público. Si es para niños y digo “¿Quién quiere venir al escenario a hacer de…?” (lo que sea), se levantan inmediatamente ochenta manos gritando: “¡Yo,yo!”, ¡se vuelven locos! Pero si la improvisación es para adultos, es solamente mirarlos con la intención de sacar a alguno al escenario, y automáticamente se escuchan las taquicardias, la gente mira para otro lado, comienza a sudar y una energía que de pronto es negativa inunda el teatro. Entonces pienso, ¿en qué momento de nuestras vidas nos ocurre la terrible desgracia de que esa espontaneidad maravillosa y esa alegría de vivir que tenemos en la infancia se termina convirtiendo en esta energía tan negativa de las personas mayores? ¿Y eso es madurar? Estamos haciendo algo mal, no me cabe la menor duda. Y por eso me encanta tener público infantil.

12.- P-Háblanos de tu obra Poemas y Reflexiones

R- “Poemas y Reflexiones” es un libro que he editado con la editorial Ediciones Dispares, me lo he auto-editado porque todos los tejidos industriales están en proceso de destrucción, es decir,  ahora mismo ser un poeta y publicar es muy difícil, pero yo quería publicar; yo creo en el libro, creo que en libro como objeto físico, no puedo evitarlo, no soy lector digital todavía.

Este libro lo he publicado hace muy poquito tiempo, aunque  todo lo que hay en él lo escribí entre el año 1995 y el año 2000, período que para mí fue de una intensa creatividad poética, fruto de un momento vital delicado, marcado por la incertidumbre y la depresión. Todos aquellos poemas que entonces escribí, de alguna manera, me salvaron de esa situación. Gracias a la escritura salía fuera de mí, como en un exorcismo, y me liberaba de un montón de demonios. Luego, después de aquel período, me casé, formé una familia, monté la compañía de teatro y, a partir de entonces, estuve casi una década sin escribir poesía. No me salía nada, ni siquiera sentía el impulso de escribirla. Esto duró hasta que cerré  un ciclo en el que ya estabilicé mi vida teatral, a la vez que mi proyecto de construcción de una familia se torcía y no salía como yo esperaba. Ha sido entonces cuando, de pronto, con cuarenta años, una década después, he sentido en mi interior un punto de madurez que antes nunca había sentido y me ha venido, sin yo proponérmelo, el impulso de escribir poesía. Y como he cambiado tanto y escribo desde un lugar tan diferente, he querido, antes de dar a conocer al mundo lo que hago ahora, publicar todo aquello publicable de lo que escribí en aquellos años tan duros de mi juventud. Son tres libros, el primero se titula “Las alas destiladas”, el segundo “Diálogo interior de un hombre con su música” y el tercero “Como no morir un sábado cualquiera”. Como cierre del libro hay algunas reflexiones que, a modo de pequeños fragmentos, iba escribiendo durante aquellos años sobre la vida, la muerte, la existencia, la memoria, la sociedad, etc.

Ahora, en lo que entiendo que es mi llegada a la madurez, escribo una poesía mucho más luminosa, más espiritual, más diáfana. Me siento una persona reconciliada conmigo mismo y con la vida, por tanto me sale una poesía más positiva, menos centrada en mí mismo. También muy activa políticamente hablando. Antes era una poesía muy egoísta, como todas las poesías existenciales, y ahora es más generosa, más comprometida.

Estoy muy feliz, en julio se estrena una dramaturgia mía en el Festival de Almagro, en el Corral de Comedias de Almagro, La Calderona, dirigida por David Ottone, y eso es como el símbolo de que tantos años de esfuerzo han merecido la pena. Ahora me llega trabajo sin necesidad de salir yo a buscarlo, ¿no es maravilloso?

 

Muchas gracias y muchos éxitos Rafael  

 

Junio 2017


Fuente: Colegio Los Robles

ECOESCUELAUniformes online Colegio Los RoblesAlexiaCursos de inglés LAP
Colegio Los Robles :: Avda. de la Osa Mayor 239, 28023 Madrid - Tel.: 913.070.330/913.071.144 Fax: 913.572.819 email: secretaria@colegiolosrobles.net
Desarrollado por Mkesbien